Hay momentos que revelan de qué estamos hechos...
Hay momentos en los que hacer una pausa también es una forma de estar presentes.
En A Cada Paso pausamos los nuevos episodios para enfocar nuestra atención y espacio en apoyar a quienes lo necesitan en Venezuela. Gracias por entender. Nos volveremos a encontrar pronto.
Hay experiencias que uno sabe que nunca va a olvidar. La semana pasada viví una de ellas.
Me encontraba en Venezuela cuando ocurrió el terremoto.
Mi familia y yo tuvimos mucha suerte. Estamos bien y los daños materiales fueron menores. Pero esa sensación de que la tierra se mueve debajo de tus pies es algo que cuesta explicar. Y después viene otra etapa igual de difícil: las réplicas.
Dormir era difícil, pensar con claridad también. Y mientras uno intenta recuperar un poco de calma, empiezan a llegar las noticias de quienes no tuvieron la misma suerte.
Es una mezcla muy extraña de emociones. Gratitud por estar bien, tristeza por quienes no lo están. Pero hubo algo que me llamó la atención.
Las personas reaccionamos de maneras completamente distintas ante una crisis.
Algunos sentimos la necesidad inmediata de buscar un lugar seguro. Otros hacen exactamente lo contrario, corren hacia donde está el peligro para rescatar personas, organizar ayuda, cocinar para otros o simplemente acompañar a quien lo perdió todo.
Después de varios días, logré conseguir un vuelo para regresar a Boston (donde vivo con mi esposo y mis dos hijas). Al principio sentía alivio.
Quería llegar a casa y abrazarlos.
Pero mientras más se acercaba el momento de partir, más complicada se volvía esa tranquilidad. Era una sensación difícil de explicar. Cómo escapar de un incendio mientras las personas que quieres siguen adentro.
Parte de mí sentía alivio, otra, dolor, y otra admiraba profundamente a todas esas personas que, en lugar de irse, decidieron quedarse para ayudar.
Quizás eso fue lo que más me enseñó esta experiencia. No todos estamos llamados a ayudar de la misma manera. Algunos rescatan personas entre los escombros.
Otros donan.
Otros organizan.
Otros acompañan.
Otros simplemente escuchan.
Lo importante no es que todos hagamos lo mismo. Es que cada uno encuentre su manera de estar presente cuando alguien más lo necesita.
Si esta experiencia me dejó una pregunta, es esta: ¿Cómo reaccionamos cuando la vida nos pone frente a una crisis? ¿Qué revela eso sobre nosotros?
Y otra más: ¿Cómo podemos convertir la gratitud de haber estado bien en acciones que alivien, aunque sea un poco, el dolor de los demás?
Aquí les dejo tres organizaciones en las que confío por si están decidiendo a dónde donar:
Un abrazo,
Gaby.
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Después de años entrevistando a personas increíbles en A Cada Paso, sentí que era hora de animarme a algo distinto. Llega Gaby Sin Filtro, un espacio íntimo donde comparto reflexiones y aprendizajes sobre el camino de conocernos y vivir con intención. ¡Escucha el episodio aquí!



